¿Libro prohibido?

Por: Octavio Alejandro Casarrubias Jiménez

Cuando un libro vende 5 millones en idioma inglés y el número uno del New York Times es inmediatamente traducido al español y ofrecido en los paìses de habla hispana.

Es muy extraño que el libro Natural Cures “they”don‘t want you to know about del autor Kevin Trudeau que descubre los fraudes de la industria alimenticia y de salud en los Estados Unidos no se encuentra en español en las  librerías del país, a pesar de que salió a la venta en ese  país desde el 2004.

El libro en inglés lo estoy leyendo gracias a un buen amigo que me lo obsequió.

Consta de 15 capítulos donde habla de los intereses de poder y de dinero que rodean a la industria alimenticia y de salud con la complicidad de la FDA.

El autor nos habla con datos sobre los intereses políticos y económicos de estas industrias.

Es una pregunta que he efectuado en muchas ocasiones ¿Porque el sistema de salud en México no trabaja  más en la prevención que en la curación?

Creo que apenas se está tomando interés en ello a pesar del tremendo coste al IMSS, ISSTE, Seguro popular, etc.

 

De la entrevista hecha al candidato Enrique Peña Nieto
En la Feria del Libro Internacional en
Guadalajara, Jalisco, México

Comentarios:

Este señor NO puede ser el presidente de los mexicanos por lo siguiente:

  1. Llega tarde a la reunión con  cientos de personas, No es CUMPLIDO con sus compromisos.

      2. No termina la reunión a pesar de que sabía claramente que después continuaban otros  autores, obligó al retraso o cancelación de otros programas. NO CONOCE la importancia  y valor del tiempo de otras personas.

    3. No tiene habilidad política para afrontar una situación que para el es muy complicada.

      4. Llega a su compromiso con cientos de guaruras y ayudantes. ¿Quién paga los gastos?

   5. En otras ocasiones llega en helicóptero, ¿Quien lo paga?

         Insisto en que todo candidato debe presentar y publicar su declaración patrimonial y la de sus familiares más cercanos  para que todos puedan conocerla y en su caso denunciar si oculta información.

              Podrán alegar que  es peligroso por la inseguridad, entonces que NO sea candidato.

De la entrevista hecha al candidato Enrique Peña Nieto
En la Feria del Libro Internacional en
Guadalajara, Jalisco, México

Gran controversia causó Enrique Peña Nieto al no poder  mencionar en la Feria internacional del Libro de Guadalajara tres libros que han influenciado su vida, pero peor se puso el asunto cuando su hija Paulina Peña Petrellini compartió por Twitter un comentario de su novio José Luis Torre en el que ofende a la población.

"Un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian!” , decía el Tweet.

El filósofo y escritor mexicano Héctor Jesús Zagal Arreguín, quien ha escrito sobre diferentes temas de cultura, política, historia del arte y literatura, publicó este miércoles en elneorama.wordpress.com una carta en la que llama la atención de la joven más que nada por haber utilizado la palabra "prole" para ofender a los ciudadanos.

"'Hijos de la prole' no es un insulto, sino un título honorable", menciona el escritor en su carta y abunda en educar a la hija del virtual candidato presidencial por el PRI a los esfuerzos que las personas de escasos recursos debe hacer para salir adelante en el país que su padre podría gobernar.

He aquí la Carta

Querida Paulina Peña Pretelini

No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses.
Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental.

Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?

Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no le preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”.
En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.

¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?

Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio:
“De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos y quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben comer carbohidratos (tortillas), deben estudiar en salones sin computadoras, deben apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

Cuando leas estas líneas has el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total. ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?

Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.

Ojalá este desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

Héctor Jesús Zagal Arreguín